martes, 5 de julio de 2011

Instinto




Hay días en que me despierto cargado
de instinto
y no estás a mi lado:
una ráfaga de vengativa soledad
pretende derribarme.

Salto al suelo, impetuoso,
como si echara un pulso con la gravedad
que me arroja
ineludiblemente
hacia el punto cardinal en el que habitas.

Enfrío mi desnudez advirtiendo
que también la potencia espléndida del sol
se ve turbada y  las nubes
amortiguan su luz.
No por ello desaparece y él me enseña
a esperar.



(Foto: Ralph Gibson)

4 comentarios:

emmagunst dijo...

ráfaga de vengativa soledad
pretende derribarme...
!!!!!

Salto al suelo, impetuoso,
como si echara un pulso con la gravedad
!!!!!!!!!!!!

que me arroja
ineludiblemente
hacia el punto cardinal en el que habitas.

PRECIOSO

loba dijo...

Emma, celebro que encuentres placer en las palabras.

Buen día.

Sigfrido dijo...

me hiciste acordar algo que decía que aunque no haya nadie contemplandolo, el sol sale todas las mañanas e ilumina de la misma manera...
saludos

loba dijo...

Mientras esté ahí, Helios nos provee. Nos debemos a él, por mucho que lo consideremos ahora poco menos que objeto para oscurecer el tono de la piel y reclamopara el turismo y la hostelería.

En fin, no seamos ingratos con él.