martes, 28 de junio de 2011

Robo



En el borde de las horas
hay un instante fugaz
en que perezco.
A veces no es tan pasajero:
extiendo la mano y el sueño
me la roba.
Pero eres tú
ladrona indócil
quien se queda con mi tacto.



(Foto. Eric Kellerman)