viernes, 4 de marzo de 2011

Mar de Aral



       
        Se borraron todas las huellas
la arena volvió a ser piedra
y la espuma de las olas se convirtió más que nunca en sal
        lo que había sido siempre.
Sólo permaneció de la vieja era un viento ardiente y reseco
        que convertía en orfandad el recuerdo del mar.

Permanecimos varados en medio del paisaje yermo
a la espera del rescate
         contemplándonos.




(Foto. Anders Petersen)

12 comentarios:

A. dijo...

Pude verlo como un film acelerado: un paisaje paradisíaco, tornándose polvo bajo la degradación del viento. Y el amor, que sabe luchar hasta el fin, conectando las miradas, con esperanza y dolor.

Este poema me atravesó el corazón.

Besos.

A.

Raticulina dijo...

Sí, es desolador pero tierno a la vez.

Un beso

loba dijo...

A. Bienvenida. Lo que a veces nos parece una película aelerada ha llevado un proceso de tiempo largo, costoso, contradictorio, transformador.

Me alegro te haya llegado el texto. Es travesía.

Un abrazo.

loba dijo...

Bienvenida al blog, Raticulina. Tienes ojo clínico, sí.

Un beso.

Curiyú dijo...

Desolador, pero las imágenes que lográs son de una belleza inconmensurable. Es un film. Debo decir que te envidio.

loba dijo...

Gracias, Curiyú, por estar aquí. Supongo que te refieres a las imágenes textuales. Las otras, las tomo del camino, y vienen bien, y son hermosas. Pero, ¿envidiar? Por favor...

Nueva Luna dijo...

El desgaste que produce el mar en la roca, va emparejando sus filos, los vuelve redondeados, erosiona el golpe y la sal. luego, parecen todas iguales como los días de un amor desgastado. No tiene solución. Muy triste loba! Un abrazote

emmagunst dijo...

si, se siente la angustia de la desolación, aún acompañados

loba dijo...

Nueva Luna. Qué tremenda metáfora desarrollas. Me quedo pensando.

Un abrazo.

loba dijo...

Ay, Emma, sobre el sentir no hay nada decidido. Es tan particular la desolación...como la capacidad para hacerla frente y levantar el alma.

Curiyú dijo...

Imágenes textuales, claro.

loba dijo...

Curiyú, ¿por qué lo dices?