sábado, 5 de marzo de 2011

Agónico




Desnudas madrugadas
en que muero sobre tu vientre
hundido bocabajo
araño las sábanas inclementes y vacías
aquella convulsión en que me descompongo
no puede evitar el grito
que hace agonizar al hombre.

4 comentarios:

emmagunst dijo...

la petite morte... "no puede evitar el grito que hace agonizar al hombre"...great!

loba dijo...

Y mira que a veces las pequeñas parecen grandes, y te atrapan en su vorágine como si no hubiera vuelta.

lys dijo...

Me han encatado tu escrito de presetación sobre las palabras. He leído algunos de tus poemas tienen mucha fuerza, describen bien a una persona que no le tiene miedo a las palabras.

Gracias por darme la oportunidad de leerte. Te leo. Un abrazo.

loba dijo...

Bueno, a veces hay que temer las palabras. Pero hay que dirigirse a ellas con su misma mirada y sus mismas armas, ¿no crees? Por eso digo lo que digo en esa especie de declaración de principios, je. Y en esa línea va también el primer poema que aparece.

Eres amable, Lys, puedes pasearte y decir que no cuando es que no (que no te gusta y por qué)

Un abrazo.