miércoles, 1 de junio de 2011

Resurrección



En el refugio de tu cuerpo
he sido otro:
un hombre distinto al que se había extraviado.
He huido de mí
burlando la ausencia,
hasta desalojar la frialdad que me había vuelto irreconocible.
En tu territorio no he percibido
el límite:
me crecía en cada paso
y cada huella afirmaba mi decisión.
Esa extensa llamada ha conjurado el vacío:
el que había hecho clamor
de mi soledad.
He visto la luz cuando todo estaba siendo ceguera
en mis instintos. Aprendizaje.
Santigüé mi sed
con la señal que emanaba desde todos tus vértices.
Resurrección.


(Foto. Brassaï)


2 comentarios:

lobamarino dijo...

Qué bien
estás salvado
bellísimo.

loba dijo...

Busqué la salvación. Se nota. Muy amable por tu parte, Lobamarino.