sábado, 9 de junio de 2012

Saberes






Mientras te rompes
              y me rompo
y nos asombramos de nuestro ruido
confluyen dos cauces
              dos torrentes que se desbordan
      se regustan
pero ambos entendemos
                            que nada se ha hecho añicos
que esta partición tiene tanto
de intercambio
               bajo la superficie de su tránsito
vertical e inverso
que nos hace saber
(en sus dos acepciones vigorosas)



(Foto. Anders Petersen)

18 comentarios:

genetticca dijo...

Quien ama se recompone constantemente,hace de cada añico un completo puzle y se reconoce,se alegra de su maestria,de su fuerza, de su sabiduria.

un abrazo

Tânia dijo...

Muito bom ler-te!Beijos

loba dijo...

Genetticca, un resumen hermoso. Si no se ama para crecer, ¿para qué, si no? El placer debe ser crecimiento...en sus variadas formas (amor, lecturas, escrituras, compartir vivencias...)

loba dijo...

Tânia. Obrigado por dar uma volta e parar em as letras do lobo.

Beijos e saúde. Volta sempre que quiser

La Perfida Canalla dijo...

Con tan poco y describes tanto...Me gusta.
Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

loba dijo...

PerfidaC. Saludo tu paso por el blog y agradezco tu comentario.

PiliMªPILAR dijo...

Naturalmente, de los torrentes desbordados, y solo de ellos, nos nutrimos. En vertical y en eterna diagonal.

Me gusta el texto. Mucho

loba dijo...

PiliMªPilar, muy acertada observación. La diagonal es tan importante...Agradezco tu valoración.

Ricardo Miñana dijo...

Ya lo dicen amores reñidos amores ceñidos.
escribes magnífico.
que tengas una buena semana.
un abrazo.

La susodicha dijo...

Confluencia... me gusta. :)

loba dijo...

Gracias por tu paso, Ricardo. No sé, creo que esto expectorado en letras son aullidos.

Buen dóa. Saludos.

loba dijo...

De la confluencia, Susodicha, se nutre un cauce nuevo.

Gracias.

Antolín Amador dijo...

Demuestras siempre muy buen gusto. Sigue.

Kisses

loba dijo...

Vaya, Antolín, y eso que yo solo pretendía dar suelta a mis elementalidades...Bienvenido.

Miguel Buján dijo...

Como buen gallego siempre me entrepierdo entre las acepciones de un mismo estado, tal que tú y vuestros cauces. De tránsitos no sé ya tanto. Quizás porque suelo mantenerme un paso atrás inclusive de mis pasos. Por esa táctica me concedo la fortuna de intercambiar, a veces, versos con lecturas. En este caso los versos son de lobos y las lecturas de alobado.

Me levanto la tapa de los sesos porque nunca jamás usé sombrero.

loba dijo...

Miguel BUján. No hace falta ser gallego para perderse en acepciones sobre un mismo estado. A veces se trata de que el estado no es estático (aparente redundancia) y de ahí la posibilidad del juego de significados. Mantenerse un paso atrás es muy prudente. Otros confiamos en el instinto y, por lo tanto, en el reflejo ocasional. No siempre funciona.

Ese intercambio de versos con lecturas...¿quieres decir que no consideras los versos una lectura más? ¿O más bien menos? Curiosidad.

Gracias por tu estima.

Miguel Buján dijo...

No la mayoría de los versos, la mayoría de las veces. De todos modos, loba, nunca te creas todo cuanto te digo. Yo sí suelo convertir en añicos mis roturas. Incluso cuando de versos y lecturas se trata.


Siento ser tan inconcluso...o no.

La estima me resulta deliciosa aunque solo sea por tus versos.
Un saludo.

loba dijo...

Gracias por la aclaración, MIguel. No te preocupes. Amo la credulidad como un manjar que casi siempe me sienta mal.

Pásate cuando gustes.