domingo, 27 de febrero de 2011

Metamórfico




Mi fantasma te acariciaba
con dedos rugosos de saurio
te lamía con las dos lenguas
y en la turbación no advertías
que las escamas
se iban desprendiendo de tu piel
hasta dejar al descubierto el abrigo
de tu última hibernación




(Foto. Michael Ackerman)

viernes, 25 de febrero de 2011

Reflejo




Hay mañanas en que el espejo me devuelve un rostro
que no es el mío pero que habla
como si me conociera desde dentro de mí.
Deja que me confunda con él.
Sumido aún en la penumbra de la que lentamente me desperezo
te elijo
con la humedad de los ojos inocentes.
Antes de que el acecho del tiempo
empañe definitivamente mi máscara.




(Foto. Diana Blok)

martes, 22 de febrero de 2011

Perfume




Tu palabra
tan sutil como un perfume
solo percibido por el inquieto destino
que soy
y en ella me envuelvo cuando no estás
cuando no estoy
y en ella me reconforto cuando quiebro
yo siempre naciendo
yo siempre pidiéndote más
exigiéndome
como si fuera un desterrado en busca de la inalcanzada tierra
prometida
en la que tú me vas ubicando 
pacientemente




(Foto. Diana Blok)

viernes, 18 de febrero de 2011

Despertar




Entre dos nieblas
sueño que te rescato de los días implacables

no hay pausa en mis pasos
no hay cesión en mi deseo
no hay mirada que se desvíe

al abrir los ojos cae sobre ellos un destello

tú la transparencia
el arañazo a mi agitación 

entras y me disuelves en el don de tu sosiego




(Foto. Michael Ackerman)



sábado, 5 de febrero de 2011

Búsqueda




Las primeras manos que toqué
eran cálidas.
Nunca encontré otras manos como aquellas.
Olvidé su forma, olvidé su textura,
olvidé cómo me sujetaban
y cuán dúctiles eran sus caricias.
Pero el calor nacía de ellas
y ellas eran el calor

el que todavía busco.




(Foto. Moholy-Nagy)

jueves, 3 de febrero de 2011

Lectura




Lees en voz alta
escucho las sílabas pausadas que tu aliento
deposita en mis sienes
encadenando sentidos

o liberándolos





(Foto. Michael Ackerman)

miércoles, 2 de febrero de 2011

Instinto



Hay oscuridades
donde el instinto se extravía
y noches vivientes.
El instinto:
densa vena preñada de soledades que retumban
y convierten su eco en martirio.

La sangre empuja al deseo
salpica tu cuerpo ausente.




(Foto. Diana Blok)